La náusea

Puedo imaginar la impotencia, la rabia y el legítimo asco que en estos momentos deben de estar sintiendo Telma Ortiz y su discreto entorno.

Pero también el miedo. Porque hay que tenerlos muy bien puestos para atreverse a demandar a esa mediática mafia que lleva años destrozando vidas en nombre del periodismo y la libertad de expresión.

Al parecer, la chica, que acepta ser fotografiada en actos oficiales y lo único que pide es que se respete su vida privada, creía que el paso del tiempo haría perder al “ciudadano medio” (se nota que es fina y educada, porque si no diría la gentuza cotilla y frustrada) la curiosidad (y aquí diría morbo insano) por su persona“

Pobre infeliz. Hace tiempo que los dueños del basurero descubrieron el morbo y la expectación que entre su hambrienta y sebosa clientela despierta la aburrida y vulgar rutina de la hermana de una “princesa”.

Sin embargo, que yo recuerde, esta mujer, que no ostenta cargo público alguno, no ha frecuentado luminosos platós ni ”ha abierto las puertas de su casa” a ninguna revista del corazón. Antes al contrario, siempre la he visto huyendo de los asesinables paparazzis y tratando de pasar desapercibida bajo un sombrero protector.

Por eso puedo entender que los profesionales del lucrativo circo se rasguen las vestiduras y griten que la demanda ”atenta contra la libertad de expresión” y que implicaría una censura previa que nos devolvería al franquismo” (represensetante de Lecturas, Semana y Sorpresa)

O que amenacen con su habitual sutileza: “ Si se hablaba mucho de ella, a partir de ahora se hablará más“

Pero lo que no me podía esperar, viviendo y aprendiendo, es que las personas serias, los supuestos guardianes de la cultura, el buen gusto y el sentido común se pusieran del lado de los criminales: “Van a perder (Telma y su pareja), porque, desgraciadamente, no tienen razón. Es la hermana de doña Letizia para lo bueno y para lo malo.” Jorge Esteban, Catedrático de Derecho Constitucional.

Qué miedo. Qué soledad y qué frío la de esta familia. Qué horror este país de mierda donde los intelectuales se travisten de porteras y la prensa digna abdica de sus principios para venderse por cuatro duros al repugnante negocio de la intimidad.

1 Respuesta a “La náusea”


  1. 1 Arturo

    Angel lo que escribes tiene mucho sentido, pero cuando la hermanisima se niega con todo el derecho del mundo a ser noticia cuando no la es, estamos jugando,con uno de los derechos fundamentales de los medios de comunicacion, que es el derecho a informar aunque lo que comunique sea Rosa(y esperemos que veraz).Otra cosa muy distinta es el negocio que hay de todo esto.

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