Sobrevivir a las vacaciones

Con la llegada de las vacaciones todos nos relajamos y pensamos que es un descanso necesario para el estrés acumulado. Irse con los peques de relax es fundamental y básico para convivencia familiar. Pronto descubrimos que las vacaciones no son tan tranquilas y sosegadas como pensamos.
Empiezan los problemas:
El equipaje. Las mujeres necesitan una maleta XXL; tienen que llevar todas las novedades de vestir que han comprado; hay que estar guapas y modernas. ¿Y le neceser de cosméticos con cremas anti celulíticas, hidratantes y anti ojeras…en fin, crema para todo?

Los hombres no entienden que para pasar unos días en la montaña, la casa rural o la playa hagan falta tantas cosas. Piensan que solo hay que llevar lo imprescindible (unas camisetas, unas bermudas, bañador, playeras y los deportivos que sirven para todo).

Los niños no quieren viajar sin la consola, sin sus patines, sin su game boy y sin su bicicleta que tanto abulta.

Una vez puestos de acuerdo, colocado todo en el maletero del coche ha habido que realizar un plano para que entraran todos los enseres, comenzamos el viaje hacia el destino elegido. Los niños pronto están cansados, preguntan una y otra vez: ¿falta mucho para llegar? Quieran beber y enseguida desbeber, hay que parar, comienzan las riñas infantiles. ¿Y si alguno se marea y le dar por vomitar?…en fin, terminamos estéricos y aburridos del viaje.

Llegamos al lugar acordado, comenzamos a enchufar electrodomésticos; alguno nos da la sorpresa que no funciona, otra discusión, aunque nadie en responsable de este contratiempo. Hay que ir a la compra, de nuevo no se está de acuerdo, ¿quién va a hacerla y quién coloca el equipaje? Se llega a un arreglo. Él va al mercado, ¿qué compra hace? Bebidas refrescantes, bollería industrial, helado de chocolate, pan de molde. Le preguntas por la verdura, fruta, pescado… ¿Qué me dices? ¿Es que también nos vamos a privar en vacaciones? Otra causa de disputa.

Y las noches… ¿Con le click-clack-lick-clck de los vecinos jugando al parchís? ¿Y los pesados mosquitos nocturnos de medianoche? ¡Ahí viene, intenta capturarlo! ¿Lo has pillado? El sigue con su zumbido haciendo la noche imposible para descansar.

Nos vamos a la playa, cargados con sombrilla, silleta, flotador… Al llegar a la orilla no sabemos dónde montar el campamento con la prole. Siempre hay alguna medusa con gansa de incordiar que pica al más pequeño ¡Qué drama familiar causa esa medusa!;¡A urgencias! ¡No! Dale con amoniaco y agua.

La que se forma con la vecina ligona que hay en todas las vacaciones. Con un cuerpo cultural, con un minúsculo bikini, sonriendo y fumando muy sexy con miraditas seductoras todos los maridos.

Ellos, los apreciados maridos, creen que han ligado, esto nos altera de nuevo. ¿Te crees que eres unos guaperas con ese cuerpo serrano, esa barriga cervecera que se te ha puesto? El responde: y tú, ¿qué vas de moderna y joven?…Bueno tangamos las vacaciones en paz y corramos un tupido velo.

Los mercadillos de verano. Lo que les gusta a las mujeres. Las compradoras que llevan dentro salen a flote. El pobre marido aguanta como puede. Le acosan ¡Mira que camiseta tan bonita y barata! ¿Y estas gafas de sol? Terminamos con los nervios alterados , acusándonos: Ella, todo te da igual. Él, eres una compradora compulsiva.

Parece que todo está controlado, suena el móvil, empiezan los problemas y dificultades de trabajo. No hay modo de desengancharse de las obligaciones. Ahora no hay escapaditas a la oficina con las nuevas tecnologías. Se soluciona todo entre baños y tintos de verano con la compañía del ordenador portátil y el móvil.

Cuando llevamos dos semanas así, si no frenamos los roces y tropiezos. ¡Que si tú que si yo! ¡Tú sabes lo que me has dicho! ¡No aguanto más estas vacaciones! Las relaciones no sobrevivirán y todo acabaría en divorcio o separación.

Las vacaciones son eso, vacaciones. Para hacer lo que cada uno le apetezca sin molestar y respetando a los demás.

No hacer caso de este escrito que es solo para distraeros, está hecho con un poco de humor y cachondeo.

¡Qué tranquilidad da la vuelta al hogar familiar, con sus obligaciones, horario, trabajo, los niños en el colegio! Las felices vacaciones volverán el próximo año.

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